
Henri Cartier-Bresson nació el 22 de Agosto
de 1908 en Chanteloup, Seine-et Marne, en el seno de una familia que se
dedicaba al manejo de una empresa textil reconocida. Aún así, su familia apoyó
a Bresson cuando se convenció de que su vocación era entregarse al arte,
concretamente a la pintura, que le servirá como pilar sustentador de su
dedicación a la fotografía.
El hecho de que su familia se encontrara en una buena posición social favoreció para que Bresson pudiera codearse con la élite cultural de su tiempo (Gertrude Stein, Rene Crevel, MaxJacob, Salvador Dalí, Jean Cocteau y Max Ernest.)
Su primera cámara la adquirió durante el tiempo en África, donde se lanzó a la búsqueda de aventuras que sólo antes había leído en los libros de su juventud. Cuando volvió a Francia reveló sus fotos de África y se percató de que su verdadera vocación no estaba en la pintura sino en la fotografía. Compró la cámara Leica que lo acompañaría durante toda su carrera.
A partir de este momento comenzó a viajar por todo el mundo para poder captar instantes de lugares comunes. Cuando fue a Nueva York se dejó seducir por el séptimo arte y cuando volvió a Francia trabajó como colaborador de Jean Renoir haciendo algunas películas bastante polémicas. En la España republicana llegó a filmar un documental durante la guerra civil. Durante este tiempo se relacionó con otros fotoperiodistas (David Capa y David Seymur) y se ganó una posición estable como fotógrafo columnista del “Ce Soir”.
Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial, en EEUU, pensando que Bresson estaba desaparecido, se hizo una exposición”póstuma”. Cuando Henri se enteró, corrió hacia EEUU para ayudarles a completar la obra a los que lo daban por muerto.
Funda la primer agencia cooperativa de fotografía, "Magnum Photos" junto a otros fotoperiodistas. Entonces, Bresson continuó viajando y enfocaba su trabajo en la fotografía de reportaje. Curiosamente a principio de los ' 70 deja a un lado la fotografía para volver a lo que en sus primeros tiempos era su pasión: la pintura. Hoy, Bresson vive en París y sólo retoma su Leica cuando fotografía personas.
El 3 de agosto de 2004, a la edad de 95 años, falleció Cartier- Bresson. Y nos ha dejado un valiosísimo legado, lleno de experiencias vitales, de consejos, y , sobre todo, impregnado de un auténtico arte.
El hecho de que su familia se encontrara en una buena posición social favoreció para que Bresson pudiera codearse con la élite cultural de su tiempo (Gertrude Stein, Rene Crevel, MaxJacob, Salvador Dalí, Jean Cocteau y Max Ernest.)
Su primera cámara la adquirió durante el tiempo en África, donde se lanzó a la búsqueda de aventuras que sólo antes había leído en los libros de su juventud. Cuando volvió a Francia reveló sus fotos de África y se percató de que su verdadera vocación no estaba en la pintura sino en la fotografía. Compró la cámara Leica que lo acompañaría durante toda su carrera.
A partir de este momento comenzó a viajar por todo el mundo para poder captar instantes de lugares comunes. Cuando fue a Nueva York se dejó seducir por el séptimo arte y cuando volvió a Francia trabajó como colaborador de Jean Renoir haciendo algunas películas bastante polémicas. En la España republicana llegó a filmar un documental durante la guerra civil. Durante este tiempo se relacionó con otros fotoperiodistas (David Capa y David Seymur) y se ganó una posición estable como fotógrafo columnista del “Ce Soir”.
Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial, en EEUU, pensando que Bresson estaba desaparecido, se hizo una exposición”póstuma”. Cuando Henri se enteró, corrió hacia EEUU para ayudarles a completar la obra a los que lo daban por muerto.
Funda la primer agencia cooperativa de fotografía, "Magnum Photos" junto a otros fotoperiodistas. Entonces, Bresson continuó viajando y enfocaba su trabajo en la fotografía de reportaje. Curiosamente a principio de los ' 70 deja a un lado la fotografía para volver a lo que en sus primeros tiempos era su pasión: la pintura. Hoy, Bresson vive en París y sólo retoma su Leica cuando fotografía personas.
El 3 de agosto de 2004, a la edad de 95 años, falleció Cartier- Bresson. Y nos ha dejado un valiosísimo legado, lleno de experiencias vitales, de consejos, y , sobre todo, impregnado de un auténtico arte.
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