viernes, 16 de diciembre de 2011
Fotografía en el frente: Vienamt (segunda parte)
Las dos imágenes de las que hablábamos en el anterior post son tan conmovedoras y tienen una intrahistoria tal, que nos parece adecuado dedicarle una segunda parte a la historia que subyace tras ambas.
Como decíamos, ambas fotografías ganaron el premio World Press Photo tres años después de que la Guerra de Vietnam empezara y tres años antes de que ésta terminara. La casualidad nos muestra bastante bien el poder que puede tener la fotografía de prensa para marcar el rumbo de la historia. Al menos en esta ocasión diríamos que lo tuvo.
La del año 1968 muestra general Nguyen Ngoc Loan, del Vietnam Sur (aliado estadounidense) a punto de apretar el gatillo de su revolver para acabar con la vida de un joven del Vietnam del Norte. La expresión en la cara del joven Viet Cong es aterradora. Y en opinión de quien escribe muestra mejor que ninguna otra imagen el terror humano. El mayor y más primario miedo del alma de una persona. Lo que la fotografía muestra es la certeza de la muerte.
Por supuesto, ésta indignó al público norteamericano; sin embargo según su autor la realidad era más compleja.
Eddie Adams -fotógrafo de AP- fue quien capturó este momento y, según sus propias palabras; al igual que el general mató al soldado con su revolver, él mató al general con su cámara. Según el autor la fotografía mentía, sólo capturó media verdad. “¿Qué hubieras hecho tú de haber sido el general y haber capturado al tipo malo?”. Realmente la foto pudo resultar ser más superficial de lo que su fama y prestigio dirían de ella. Muestra a un bueno y un malo; pero la guerra, al igual que la condición humana, jamás es tan simple.
Pese a todo, la labor propagandística de la foto ya era inevitable. El horror que mostraba convenció a toda un sociedad o, al menos, le hizo cuestionarse los hechos más allá de la otra propaganda, la oficial.
La otra imagen de la que hablamos la tomó otro fotógrafo de AP, ganó otro premio World Press Photo y ganó otro premio Pulitzer. Y no se puede decir que capture una media verdad o que mande un mensaje superficial, como algunos le han podido achacar a la primera.
En el centro de la instantánea aparece una niña con el cuerpo abrasado por el napalm (una especie de bomba incendiaria). La niña es sólo uno de los menores que corren por la carretera huyendo de un pueblo en llamas, seguidos de una hueste de soldados. Los soldados tienen un gesto impasible, como si simplemente estuvieran haciendo lo que toca hacer. Es su trabajo. Mientras, el gesto de los niños y, aún más, el semblante de la niña del centro muestra como no se ha mostrado nunca el horror de la guerra.
Esta imagen enseña realmente el sinsentido y la crueldad despiadada del caso de Vietnam, no de todas las guerras que hayan existido. El napalm fue un arma muy utilizada en este conflicto y lo que se estaba enseñando al mundo era el sufrimiento de una población civil que ya casi había sufrido las veintiún millones de bajas civiles con las que acabaría la guerra.
Estas fotos se convirtieron el símbolo del inicio una nueva era del pensamiento humano. De hecho, la protagonista de esta foto dijo años después: “La guerra hace que todos seamos víctimas. Yo, como niña, sufrí, fui una víctima, pero él (quien la bombardeó), que hacía su trabajo como soldado, también era una víctima.”
El protagonista de su primera foto, sin embargo, tuvo que cargar con un imagen de verdugo que le perseguiría para el resto de su vida; y el propio Adams que ya dijo eso de “¿Qué habrías hecho tú de haber sido el general?” le pidió perdón a él y a su familia en repetidas ocasiones.
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